La empresa también siente (aunque a veces la ignores)
- Erik Jiménez

- 31 may
- 2 Min. de lectura
Durante mucho tiempo, pensé que mi empresa era algo externo. Un proyecto que había que empujar. Una estructura que debía crecer. Un plan que debía cumplirse.
Pero no.
Un día, me detuve. Y me di cuenta de algo que me cambió por dentro: Mi empresa no era una cosa. Era un reflejo.
No solo de mis ideas.
También de mis miedos.
De mis silencios.
De mis excesos.
Era, en parte, una extensión de mí mismo. Y si yo estaba cansado, ella también lo estaba. Si yo estaba desconectado, ella empezaba a fracturarse. Si yo evitaba enfrentarme, ella lo gritaba por mí.
Lo digo sin rodeos: la empresa y el emprendedor son un solo sistema. Y cuando ese vínculo se rompe, el negocio empieza a mostrarlo.
En decisiones que ya no tienen sentido. En equipos que pierden el rumbo. En resultados que no conectan con el propósito.
Muchos lo llaman “problemas operativos”. Pero a veces… es el alma de la empresa pidiendo ayuda.
He visto empresas que crecen, pero se vacían. Que venden, pero no respiran. Que producen, pero olvidan para qué fueron creadas.
Y también me he visto a mí mismo ahí. Persiguiendo metas sin preguntarme si eran mías. Sosteniendo un ritmo que no sentía. Dirigiendo una empresa que ya no se parecía a lo que soñé.
Hace poco grabé un video donde hablo de esto. De lo que no se dice.
De lo que pesa por dentro aunque todo se vea bien por fuera.
Si no lo has visto, aquí está: Emprender con conciencia. Y no lo grabé para inspirar. Lo grabé porque me pasó.
Entonces, ¿qué pasa si dejamos de empujar y empezamos a escuchar?
Escuchar lo que sentimos.
Lo que callamos.
Lo que necesita eso que construimos, pero que ya no miramos con atención.
Una empresa no es solo estrategia.
Es relación.
Y si esa relación está herida, no hay herramienta que la sane desde fuera.
En LudQi no hablamos de éxito.
Hablamos de vínculos.
Porque toda empresa que quiere durar… necesita volver a conectar.
Con su propósito, con su gente y con quien la fundó.
Si tu empresa está pidiendo algo que no entiendes, quizás no sea más marketing lo que necesita.
Quizás sea más verdad.
Más presencia.
Más conciencia.
Y si estás listo para volver a escucharla, aquí estamos para acompañarte.




Comentarios